Fundada por el zar Pedro el Grande en 1703, San Petersburgo es una de las ciudades más interesantes e inspiradoras del mundo. Es una ciudad poblada de magníficos palacios, soberbias catedrales y maravillosos puentes y canales. Durante más de 200 años fue la capital del Imperio Ruso, y en octubre de 1917 se convirtió en la cuna de la Revolución.
Caminando por el Nevsky Prospekt el viajero todavía puede sentir una atmósfera que combina historia, gracia, heroísmo, decadencia, intriga y rebelión, al tiempo que evoca el recuerdo de los aristócratas, artistas, músicos, revolucionarios, líderes expatriados, héroes y villanos que han hecho de esta una ciudad única. Cada calle y cada rincón de San Petersburgo tiene una historia que contar.
Como capital cultural de Rusia, San Petersburgo también tiene una amplísima oferta que incluye música, danza, teatro, literatura y poesía. Una visita a alguno de sus numerosos museos o teatros, entre los que brillan con luz propia el Hermitage y el Mariinsky, bastará para certificarlo.
Pero en San Petersburgo no todo es mirar al pasado. La “ventana a Europa” siempre ha tenido la vista puesta en el futuro. San Petersburgo es una metrópolis vibrante, con una emocionante y variada vida nocturna y una amplia oferta de bares, restaurantes, clubs y salas de conciertos. Aunque la fiesta es continua durante todo el año, se vive de manera especialmente intensa durante las “noches blancas”, cuando el sol y la ciudad brillan durante 24 horas.